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Chiste de la suegra

Esto lo podéis tomar como un chiste, aunque podría haber sido real 😉

Tras casi un año de salir con mi novia, el próximo mes me caso!

La madre de mi novia o futura suegra es genial (además de estar terriblemente buena). Ella solita se ha ocupado de organizar toda la boda: Iglesia, música, fotógrafo, banquete, flores, etc.

Hace poco me llamó y pidió que fuera a su casa para revisar la lista de invitados y anular algunos de los de mi familia pues estaba superando nuestras previsiones. Cuando llegué, revisamos la lista y la rebajamos justo por debajo de los ciento cincuenta invitados. Fue entonces cuando me dejó boquiabierto: Se quedó en bolingas y me dijo que siempre le había resultado un hombre muy atractivo, que dentro de un mes ya sería un hombre casado y que antes de que ello ocurriera, quería tener un «alegrón» conmigo.

Entonces se levantó, caminó sensualmente hacia el dormitorio y me susurró que yo sabía donde estaba la puerta de salida si lo que quería era marcharme.

Me quedé de pie, inmóvil, aproximadamente unos tres minutos y finalmente decidí que sabía perfectamente qué camino tomar. Me dirigí corriendo a la puerta, salí a la calle y… ya fuera, apoyándose en el capó de mi coche estaba su marido, el futuro suegro, sonriente y con una escopeta de dos cañones cargada. Creo recordar que me explicó que únicamente querían estar seguros de que su querida hija se casaba con el hombre adecuado, honesto y se les ocurrió esta pequeña prueba que yo felizmente había superado con éxito.

Me tomó del hombro, y después me abrazó, me dio un talón de 500.000 euros sin yo poder reaccionar ni hablar aún aturdido por las emociones.

CONCLUSIÓN: Menos mal que fui a buscar los condones al coche, que si los llego a llevar encima, a esta hora estaría muerto…

Chiste del PP

En un Autobús de linea de Málaga, dirección al centro, como todos los autobuses de Málaga.
Un hombre va, de pie, agarrado al asidero del techo del autobús con su mano izquierda,
ya que su asiento se lo acaba de ceder educadamente a una anciana con su bolsa de la compra.

En su muñeca izquierda lleva el reloj con una pequeña banderita de España en la correa.
Su mano derecha la lleva metida en el bolsillo del pantalón.
Un «ciudadano corriente», un tío cualquiera, ordinario (no guarro sino sólo ordinario, corriente), pero aparentemente gracioso le pregunta al viajero que va de pie:

– ¿QUÉ, DEL PP?
– ¿POR QUÉ LO DICE?
– ¡POR LA BANDERITA ESPAÑOLA EN EL RELOJ!
– PUES NO. SOLO SOY ESPAÑOL, PERO LE DIRÉ UNA COSA:
– TAMBIÉN LLEVO LA OTRA MANO AGARRÁNDOME EL CAPULLO, Y NO SOY DEL PSOE….

Moraleja: ¿tú de cuál eres? ¿dónde tienes la mano? ¿qué llevas en el reloj? ¿estudias o trabajas?

Chiste sobre la jubilación

Si te ha llegado ya la edad de la jubilación, puedes poner en práctica este pedazo de Chiste de risa.

Chiste: Así se desahoga un jubilado

La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo que qué hago diariamente, ahora que estoy retirado…

Pues bien, por ejemplo, el otro día fui a Madrid y entré en el edificio de usos múltiples de la calle Alcalá para presentar una documentación; sin tardar en la gestión ni cinco minutos.

Cuando salí, un Policía Local estaba poniendo una infracción por estacionamiento prohibido. Rápidamente me acerqué a él y le dije: ¡Vaya hombre, no he tardado ni cinco minutos…!

Dios le recompensaría si hiciera un pequeño gesto para con un jubilado…
Me ignoró olímpicamente y continuó rellenando la infracción.
La verdad es que me pasé un poco y le dije que no tenía vergüenza.
Me miró fríamente y empezó a llenar otra infracción alegando que, además, el vehículo no tenía la pegatina de la ITV. Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con un cabrón, que le habían dejado entrar en la Policia porque no servía para otra cosa…

Él acabó con la segunda infracción, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera. No me achiqué y estuve así durante unos 20 minutos llamándole de todo, desde “sieso gilipollas”, hasta h. de p…… Él, a cada insulto, respondía con una nueva infracción. Con cada infracción que llenaba, se le dibujaba un sonrisa que reflejaba la satisfacción de la venganza…

Después de la enésima infracción… le dije: Lo tengo que dejar, porque…
¡Ahí viene mi autobús!
Desde mi jubilación, ensayo cada día cómo divertirme un poco.
Es importante hacer algo a mi edad, para no aburrirme.