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Chiste de la Guardia Civil de tráfico

Va un tío por la autopista a 130 por hora, y en eso que le empieza a perseguir un coche de la guardiasiví…
El tío se para en el arcén, y ve cómo se para delante de él el coche, se baja un picoleto, se acerca y le dice:

– Señor, iba usted a 130 km por hora cuando la velocidad máxima permitida es de 120, ¿lo sabía?
Tendré que hacerle la prueba de alcoholemia.

A lo que el tío responde:

– Bueno, no me voy a negar a soplar, pero le aviso de antemano que daré positivo…
es que verá, trabajo en un circo y cuando tengo que tragar y escupir fuego uso alcohol, y quiera que no, siempre me trago algo…. pero si usted quiere soplo, aunque ya sabe que daré positivo.

Al mismo tiempo le señala los asientos traseros, donde hay varias garrafas, mazas, diábolos, palos chinos, bolas… de tó.

– Está bien señor, no le haré soplar, y por esta vez se librará de la multa… ha tenido suerte.
Verá, es que a mi siempre me gustó mucho el circo, desde pequeño….
¿me podría hacer usted un favor?

– Usted dirá.

– Pues me encantaría que me hiciese usted una pequeña demostración,
si no es mucho pedir.

Dicho y hecho, el tío sale del coche, coge sus bártulos y empieza a hacer malabares,  primero con las bolas, luego con las mazas… mientras le mira el guardiasiví.
En esto que pasa un camión, y el conductor se asoma por la ventanilla tocando la bocina y gritando al guardia:

– HIJOS DE PUTAAAAA !!!! QUE CADA VEZ LO PONEIS MÁS DIFÍCIL !

Lección práctica de un Guardia Civil

Chiste: Lección práctica de un guardia civil

Un individuo va conduciendo y se salta una señal de “Stop” descaradamente, pero es observado por un guardia civil que le da el alto.

– Buenas tardes, caballero. Haga el favor de mostrarme su permiso de conducción.

– ¿Y eso, de qué?

– ¿Cómo que de qué? Usted no se ha parado a la altura de la señal de “stop”.

– ¿Y qué, passsa algo? Reduje la velocidad y, además, no venía nadie.

– La normas de circulación obligan a pararse, no a reducir la velocidad. Su documentación, por favor.

– ¡No me jodas! A ver, ¿cuál es la diferencia, so listo?

– La diferencia es que debía haberse detenido completamente en vez de aminorar la marcha. Los papeles, pero ¡YA!

– ¡Y dale con la brasa! Si usted es capaz de enseñarme la diferencia entre reducir y parar, le mostraré mis papeles.

– Muy bien, le haré una demostración. Haga el favor de apearse del vehículo.

El individuo, intrigado, sale del vehículo al tiempo que el guardia civil saca la defensa y comienza a darle una tanda de golpes que le dejan doblado. Entonces, el guardia civil le pregunta:

AHORA, ¿DESEA USTED QUE ME PARE O QUE REDUZCA LA VELOCIDAD?