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Chiste de Catalanes

Los catalanes siempre pillan en los chistes. Aquí os dejo uno con el que me he partido de risa.

Un catalán, trabajando duro, transpirando, sudando para poder comer, ve a un andaluz tirado en una hamaca, descansando de no hacer nada.

El catalán no aguanta y le dice:

– ¡Oye! ¿No sabes que la pereza es uno de los Siete Pecados Capitales?

– Y el andaluz, sin moverse, le contesta:

– La envidia, también cabrito…

¿Nos mandas tu chiste de catalanes?

El chiste perfecto

Buenísimo chiste de conductores (o de políticos) 😉

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:

– ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!

– Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km. del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.

– Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche

– Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

– Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es «técnicamente correcto», pero «prácticamente inútil»: continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.

– Usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle.

– En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?

– Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía…

Chiste del PP

En un Autobús de linea de Málaga, dirección al centro, como todos los autobuses de Málaga.
Un hombre va, de pie, agarrado al asidero del techo del autobús con su mano izquierda,
ya que su asiento se lo acaba de ceder educadamente a una anciana con su bolsa de la compra.

En su muñeca izquierda lleva el reloj con una pequeña banderita de España en la correa.
Su mano derecha la lleva metida en el bolsillo del pantalón.
Un «ciudadano corriente», un tío cualquiera, ordinario (no guarro sino sólo ordinario, corriente), pero aparentemente gracioso le pregunta al viajero que va de pie:

– ¿QUÉ, DEL PP?
– ¿POR QUÉ LO DICE?
– ¡POR LA BANDERITA ESPAÑOLA EN EL RELOJ!
– PUES NO. SOLO SOY ESPAÑOL, PERO LE DIRÉ UNA COSA:
– TAMBIÉN LLEVO LA OTRA MANO AGARRÁNDOME EL CAPULLO, Y NO SOY DEL PSOE….

Moraleja: ¿tú de cuál eres? ¿dónde tienes la mano? ¿qué llevas en el reloj? ¿estudias o trabajas?

Chiste sobre la jubilación

Si te ha llegado ya la edad de la jubilación, puedes poner en práctica este pedazo de Chiste de risa.

Chiste: Así se desahoga un jubilado

La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo que qué hago diariamente, ahora que estoy retirado…

Pues bien, por ejemplo, el otro día fui a Madrid y entré en el edificio de usos múltiples de la calle Alcalá para presentar una documentación; sin tardar en la gestión ni cinco minutos.

Cuando salí, un Policía Local estaba poniendo una infracción por estacionamiento prohibido. Rápidamente me acerqué a él y le dije: ¡Vaya hombre, no he tardado ni cinco minutos…!

Dios le recompensaría si hiciera un pequeño gesto para con un jubilado…
Me ignoró olímpicamente y continuó rellenando la infracción.
La verdad es que me pasé un poco y le dije que no tenía vergüenza.
Me miró fríamente y empezó a llenar otra infracción alegando que, además, el vehículo no tenía la pegatina de la ITV. Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con un cabrón, que le habían dejado entrar en la Policia porque no servía para otra cosa…

Él acabó con la segunda infracción, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera. No me achiqué y estuve así durante unos 20 minutos llamándole de todo, desde “sieso gilipollas”, hasta h. de p…… Él, a cada insulto, respondía con una nueva infracción. Con cada infracción que llenaba, se le dibujaba un sonrisa que reflejaba la satisfacción de la venganza…

Después de la enésima infracción… le dije: Lo tengo que dejar, porque…
¡Ahí viene mi autobús!
Desde mi jubilación, ensayo cada día cómo divertirme un poco.
Es importante hacer algo a mi edad, para no aburrirme.