Chiste de Sordos

Chiste de sordos

Llega el Conde a su mansión.

El mayordomo, atentamente, le abre la puerta, agacha la cabeza y reverencialmente lo saluda:

Adelante, hijo de la gran puta, ¿de dónde viene el señor Conde con esa cara de gilipollas amariconado?

A lo que el Conde, sonriente, le contesta:

De comprarme un audífono.

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